martes, 25 de octubre de 2011

HORA DE CAMBIAR

Ha sido una decision dificil, quizás una de las más complicadas.

La voluntad siempre ha estado, pero el querer fue disminuyendo con cada actitud, cada situación, cada problema, cada discusión, cada pelea. Demasiadas desdichas. Han sido tantas que quizá ya sin razón alguna buscábamos un motivo por el cual seguir en lo mismo.

No sé hasta cuanto dure esto pero no me voy a rendir. Estaré ahí no esperando a que todo se calme, sino tratando de que todo vuelva a ser como antes.

Esto no es un adiós. Es un hasta luego.

viernes, 14 de enero de 2011

Tomando el control

Es increíble cómo pasan las cosas. Hacía buen tiempo que estaba solo. Me había adaptado a mi estilo de vida [de soltero] (llamémoslo así).

La forma, la ocasión, el momento, el inicio y el final de cómo resultas "atraído" (aunque la palabra adecuada creo que sería "encantado") por alguien es algo inusual.

Inusual, teniendo en cuenta que después de una amplia experiencia (puse experiencia por no decir multitud de sorpresas y/o decepciones) con el lado opuesto, terminas por no creer en nada y mucho menos en nadie. 

Pero desgraciadamente, tiendo a ser buena gente de acuerdo al grado de confianza que me otorga cada persona. Lo bacán de todo esto es la manera en cómo alguien trata de llamar tu atención, de dedicar, sacrificar un poco de su tiempo y destinarlo a alguien que no conoce. Qué arriesgado definitivamente[...] 


En verdad aprecio mucho (es cierto... lo aprecio!) que alguien me tome en cuenta, pero vamos! para quienes la vida nos ha enseñado que 'lo que fácil viene rápido se va', es un poco complicado tratar de responder de forma similar. Tal vez, sin querer, actúas a la defensiva, por inercia, no te das cuenta. Te proteges, por temor a que pases alguna incómoda situación (un poco delicado no?) mejor digámoslo tal cual: por temor a que te agarren de cojud@, no necesariamente por desconfiar de la otra persona, que no es culpable de tus frustraciones, pero inconscientemente haces pagar los platos rotos.

El hecho de que hayas pasado o hayas sido partícipe de una mala experiencia en una determinada situación, no involucra que siempre ocurrirá. Obviamente, no permitirás que vuelva a pasarte. Eso es un problema. Bueno, en realidad, comienza como un problema (usualmente evades, algunas veces sutilmente, otras, demasiado evidente). Pero conforme vas conociendo a la otra persona y te das cuenta de sus intenciones, pronto se gana tu confianza, tu aprecio, tu estima, ese 'te tomaré en cuenta' en alguna ocasión. Empero, si te la pasas siempre pensando en el 'qué querrá a cambio', nunca llegarás a nada. En verdad, se los digo: no vale la pena martirizarse haciéndose ideas poco o nada motivadoras.

Todo en la vida es riesgo. Quien nunca arriesga, nunca ganará. Quien nunca cae, nunca aprenderá a levantarse. 

Mientras hagas las cosas bien (no lo que creas correcto, sino lo que es correcto), mientras no hagas daño a nadie, mientras no abuses de la confianza de alguien, mientras tengas claro cuál es la diferencia entre aprovechar y aprovecharte, todo te irá bien. Recuerda que todo da vueltas. Lo que hagas ahora, más adelante, de una forma u otra te será retribuído. Y si no... tranquil@! Lo importante es estar bien contigo mismo. Al fin y al cabo hiciste las cosas bien.

Vale la pena arriesgarse! Inténtenlo!


EDC

jueves, 23 de diciembre de 2010

Hasta que me conocí

Ha pasado casi un año desde aquel memorable fatídico día.
Quería convencerme. No era capaz de asumir que ya todo había terminado. Me costaba. Dos horas más tarde, abatido, tuve que resignarme. 

¿Por qué a mí? Fue la primera pregunta trágica que hice.
No sé exactamente qué fue lo que sentí en ese momento. No tenía pena, ni tristeza, ni angustia. Tenía la mente en blanco, quizás un cruce de sentimientos (así se le suele llamar? a lo "feeling"?). 



¿Díficil superarlo? Claro que fue difícil. Pero como bien dicen: "Lo que no te mata, te hace fuerte" (memorable frase que hasta el día de hoy lo tengo bien en cuenta).

Esos desamores de la vida...¿quién no ha sufrido alguna vez?


¿Es que acaso X tenía razón? Claro! y mucha razón. Estaba en lo cierto. Ya no había compatibilidad (en realidad nunca lo hubo). Se había vuelto rutinario, monótono, aburrido. Ya no había el mismo interés que al principio demostraba. Buscaba "n" excusas para discutir. No me sentía a gusto. Me fastidiaba todo. 
En conclusión: me había vuelto tan egoísta que solo pensaba en mí. Ya no me importaba. Dejó de importarme, ¿desde cuándo? no lo sé. No estaba preparado para tener una relación... [al menos] así no.


Entonces ¿por qué vivía convencido en que aquella relación no podía terminar? Convencido, aferrado o como que se le llame: simplemente no podía. 


Poco tiempo después, luego de admitir lo evidente, encontré la respuesta. La verdad era que no me sentía capaz de tomar una nueva relación. No confiaba ni en mí mismo.


Fue reconfortante saber que no era el primero ni el único que había pasado por esto.


Ahora conozco mis capacidades, mis debilidades, mis fortalezas, cuánto puedo lograr y a dónde puedo llegar si me lo propongo. Es increíble cómo la vida te enseña. Al principio te sientes impotente, sientes que pierdes el control, que ya nada tiene sentido, que no vale la pena continuar... pero, cuando llegas a superarlo te sientes capaz de muchas cosas, te llenas de tanta fortaleza, tanta convicción, dejas de lado el pesimismo.



Gracias a ese inesperado suceso, aprendí a ser fuerte, a tener más confianza en mí mismo: Aprendí a quererme.